El Perro se ha originado probablemente de una cruza
de lobo y chacal. Fue domesticado desde la época prehistórica.
En regiones circumpolares de América del Norte, se suele cruzar
perros esquimales con lobos; el resultado es una raza de particular
tamaño, fuerza y ferocidad. Pero muestra a sus amos la misma
fidelidad que ha caracterizado siempre a este animal doméstico.
El perro sirve al hombre de múltiples maneras:
para la caza; como guardián; como ayuda de los pastores (el perro
ovejero tiene especial destreza para mantener unido al rebaño,
mordiendo al animal que se aparte de él); como animal de tiro
(sabido es que en las regiones antárticas los trineos son arrastrados
por fuertes y resistentes perros); como ayuda de la policía,
por su habilidad para seguir rastros; como simple compañero.
Por su condición doméstica, el perro, aunque carnívoro,
se ha hecho prácticamente omnívoro.
Los perros son mamíferos carnívoros
del suborden de los fisípedos, es decir, de los que tienen el pie
dividido en dedos, y son digitígrados, es decir, que al caminar
se apoyan sobre los dedos y no sobre las planta.
Se caracterizan por las patas y el hocico
largos; tienen cinco dedos en las patas anteriores y, por lo común,
cuatro en las posteriores. Las uñas no son retráctiles (
no pueden “esconderlas” como hace el gato); por eso se les
gastan al andar y ya no son cortantes. La cola, muy poblada de pelos en
la mayoría de ellos, no suele sobrepasar la longitud del cuerpo.
Poseen de seis a siete entre dientes premolares y molares
en cada rama de las mandíbulas, y uno de ellos, el diente carnicero,
muy desarrollado. Son animales cazadores, corredores veloces y resistentes,
de excelente olfato.